Guía básica de alimentación para nuestros hijos

Preescolares y escolares.

En la edad preescolar el niño comienza a manifestar sus preferencias, comprueba sabores, olores, distintas texturas e imita a familiares y amigos; por eso es importante inculcarle el gusto por los distintos alimentos.

En esta etapa va creando sus primeros hábitos alimenticios, por eso es importante generar a la hora de las comidas un buen clima, estableciendo horarios no estrictos pero sí regulares, procurando ambientes calmos y acostumbrando al niño, si es posible, a comer junto con la familia o con sus compañeros en la escuela. Hay que tener en cuenta que el ritual de la comida estimula el acto de comer en sí mismo.

Los hábitos adquiridos en esta época son de gran importancia para el futuro, y por eso debemos acostumbrar a los niños a mantener ritmos alimentarios correctos, al menos de cuatro comidas diarias y tratando de evitar el consumo de golosinas y/o snacks, con grandes cantidades de azúcar, grasas saturadas, colesterol y con poco o nada de nutrientes.

 

Son importantes:

-Los lácteos que proveen proteínas y calcio para optimizar el crecimiento y mantener los huesos y dientes sanos.

-Las carnes y pescados que contienen hierro y zinc son fundamentales para el funcionamiento del cerebro.

-El huevo y las leguminosas que evitan las anemias.

-Las frutas y verduras frescas que contienen vitaminas, antioxidantes y minerales para mantener las defensas altas y evitar la obesidad y enfermedades cardiovasculares.

-Hidratos de carbono como el arroz, la papa y los fideos que aportan calorías y fibra.

-Y no hay que olvidarse de los aceites y grasas ya que son esenciales para el funcionamiento del cuerpo humano y el organismo no los produce por sí mismo.

-Evitar el exceso de sal y consumir mucha agua.

Es necesario recalcar la importancia de un buen desayuno, que mejora el rendimiento físico y mental de los niños, disminuye el consumo de snacks y ayuda a evitar la obesidad. Debe incluir lácteos, frutas frescas y cereales o pan.

 

Los adolescentes

Es el período comprendido entre la infancia y la etapa adulta, abarca a los jóvenes de entre 10 y 18 años y se caracteriza por un elevado ritmo de crecimiento y muchos cambios no solo físicos, sino también psicológicos.

La alimentación cobra una especial importancia debido a que los requerimientos nutricionales, para hacer frente a estos cambios, son muy elevados, y es necesario asegurar un adecuado aporte de energía y nutrientes para evitar situaciones carenciales que puedan ocasionar alteraciones y trastornos de la salud.

 

Hay que tener en cuenta la importancia de:

Energía - El requerimiento de calorías está aumentado por la velocidad de crecimiento y desarrollo, y más aún si se realiza actividad física diariamente. Es fundamental que se incluyan diariamente alimentos fuentes de energía como pan, cereales, papas, boniatos. Los períodos prolongados de ayuno son perjudiciales por lo que se recomienda consumir entre horas frutas, yogures, etc.

Proteínas -Son fundamentales para la síntesis de tejidos en el proceso de crecimiento y desarrollo. Se obtienen a través del consumo diario de los diferentes tipos de carne y derivados, lácteos y huevos.

Calcio y Fósforo - En ésta etapa de la vida el crecimiento está condicionado fundamentalmente por el alargamiento de los huesos, lo cual exige un aporte evidente de estos minerales.

Hierro- La deficiencia de hierro es bastante común ya que hay un aumento del volumen sanguíneo, desarrollo de tejidos y aumento de la masa muscular. En las chicas es más evidente aún desde que se instaura la primera menstruación. Se debe aumentar el consumo de alimentos fuente de hierro como carnes y/o vegetales verdes.

Zinc- El zinc es esencial para el proceso de crecimiento y maduración sexual. La carne, el germen de trigo y el huevo, son algunos de los alimentos que lo contienen.